ARCHIVO de Realidades 2005

Navidad... Amor y Paz

Si alguien se te acercara para compartir contigo su versión de un suceso y esa historia tiene como su protagonista a cierta persona, cerciórate, antes de aceptar como buena y veridíca la totalidad de los hechos, cuál es el sentimiento que anida en el corazón tu confidente hacia la persona que le provoca a los comentarios, y cuál el propósito de querer pregonarlos. Podría haber una segunda versión que, probablemente, nunca conocerás. Ten como cierto de que la verdadera historia no cuadra en su totalidad con aquello de lo que te quieren hacer partícipe y cómplice.  “El odio despierta rencillas, pero el amor cubrirá todas las faltas." Proverbios 10:12

La venida de Jesús al mundo, hecho histórico que la tradición se ha encargado de celebrar a su manera cada año, encierra el más bello atributo, la más hermosa virtud y el único don que la Biblia usa para describir a Dios… AMOR. “El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor” 1 Juan 4:8

“Si alguno dice: Yo amo a Dios y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de Él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.” 1 Juan 4:20-21

La festividad que se avecina, por las muchas actividades sociales que se llevan a cabo y en las cuales se participa, se presta para el conversatorio... el intercambio de ideas, sucesos e impresiones, y eso es bueno y saludable, mas en ocasiones, lo que podría edificar, se torna en un centro de chismes, bochinches y pláticas malintencionadas por personas sin escrúpulos cuyo único deleite es hablar mal de los demás… ¡Guárdate de los tales!

No permitas que tu relación con el Admirable y protagonista principal de la más bella historia jamás publicada, y la cual debemos de celebrar con respeto, paz y alegría, se empañe por prestar tus oidos a aquello que daña y denigra. “La bendición del Señor es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.” Proverbios 10:22

¡Que las reflexiones que puedas considerar para enfrentar al nuevo año te lleven a comprender un punto que es fundamental: Como parte de una sociedad que está en crisis y en decadencia moral y espiritual, debemos de vivir para sumar y no para restar, bendecir en lugar de maldecir, amar en vez de odiar, ser valiente para pedir perdón y también para perdonar! ¡Celebremos la conmemoración del más bello evento... en Amor y Paz!

"¿Quién es el hombre que desea vida, que desea muchos días para ver el bien?
Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño.
Apártate del mal, y haz el bien; busca la Paz y síguela." Salmo 34:12-14

Por: Zaida C. de Ramón

Diciembre 2005

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La Luz ...  ¿Te Deleita, o te Molesta?

Los desastres continúan desatándose y alterando la naturaleza de una forma u otra… Pakistán, México, Colombia, nuevamente el estado de la Florida en E.U., Cuba, República Dominicana, Haití, Puerto Rico y Nicaragua han sido algunos de los afectados en esta ocasión.  Terremotos, huracanes, inundaciones, deslizamientos de terreno, etc. siguiéndole las consecuencias características de cada fenómeno, son algunas de las catástrofes ocurridas en los últimos días y las cuales han dejado una estela de dolor, angustia y hasta confusión. Tragedia tras tragedia en diferentes partes del mundo angustiando a tantas familias y sumiéndolas en el sufrimiento por causa del hambre, la escasez, pérdida de casas y bienes materiales, cuerpos heridos y más que todo eso… la pérdida de seres queridos.

Por otro lado, ante esta crisis y como si todo fuera un cuento… siguen los vicios, la violencia, la inmoralidad, la corrupción, la sed de venganza, la impiedad, las maquinaciones contra el prójimo, la falta de respeto, la persecución, la envidia, la soberbia, el abuso, la infidelidad, la lujuria, lascivia, la mentira… el pecado en tantas y diversas formas, de manera rampante y sonante, como si estuviéramos viendo una película de terror que tan pronto se termina de verla se fue al olvido y cada cual sigue en lo suyo como si nada hubieran visto.

De manera desafiante y atrevida ante el Dios Soberano, la humanidad continúa haciendo de las suyas conforme a lo que cada cual quiere. El refugio equivocado considerado por muchos ante todo este panorama… la religión hueca, vacía, sin buenos frutos y sin sentido, mencionando a Dios con su boca, hablando muchos lo bueno, pero con sus hechos negando lo que dicen, llevando cruces colgadas en su cuello, erigiendo altares de ídolos en sus casas, consultando los agoreros y pitonisas, rindiéndole culto a los muertos y, en su corazón… ¡como si Dios No existiera! Viviendo vidas sin principios ni valores, resultando toda esta debacle en una sociedad confundida, sumida en un caos sin precedentes, llamando a lo bueno, malo, y a lo malo, bueno.

Como en los tiempos de Noé en que, con antelación, Dios quiso preparar a la humanidad para librarla del diluvio que vendría y, nadie, excepto Noé y su familia creyeron, resultando en la muerte de los incrédulos y, como en los tiempos de Lot, en que ardieron como estopa todos los que, metidos en su lascivia vergonzosa se empeñaban en continuar su desenfreno de inmoralidad. Asimismo ocurrirá en este tiempo;  se perderán todos los que se resistan a creer que hay un solo Camino, una sola Verdad, y una sola Vida… Jesucristo, el único Salvador, el que vino a sacar a la humanidad de las tinieblas a la luz admirable, a quien Dios envió para que, creyendo en Él, fuéramos transformados en nuevas criaturas y viviéramos para Él vidas íntegras,  abundantes y con propósito.  Pero…

Hay tantos acostumbrados a vivir en la oscuridad, acomodados tan a sus anchas en el tenebroso ambiente de las tinieblas que, cuando perciben algún rayo de luz aunque sea a la distancia, éste les molesta y no lo pueden resistir. En vez de acercarse para ser alumbrados, huyen, cual impío sin que nadie lo persiga.

“La luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.” Juan 3:19-21

Seguimos tocando trompeta, anunciando, avisando y exhortando a que cada cual se disponga a arreglar sus asuntos con Dios, ordenando sus vidas antes de que sea Demasiado tarde. Esto no es juego que se deba tomar livianamente sin que se le dé la atención, preocupación y acción debida; es un asunto de Bastante Seriedad.

Si a tiempo no te apercibes y no tomas la decisión de cambiar de ruta, tendrás que enfrentar lo que Dios no desea para ti, pero, lo que tú y solamente tú, habrás decidido por tu propia voluntad. El Señor no retarda su promesa como algunos piensan, sino que es paciente con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que TODOS procedan al arrepentimiento.”  2 Pedro 3:9

“… La paciencia de nuestro Señor es para salvación…” 2 P. 3:15

¡Nos preocupa la falta de temor de Dios en tantos! Gracias a Dios por una Iglesia victoriosa y valiente que no se detiene en su comisión, llevando la preciosa semilla para, al final, llegar con regocijo, trayendo sus gavillas, puestos los ojos en el galardón y eternamente gozarse con su Amado, el Fiel y Verdadero quien nos recuerda…

“Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, Yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.” Ap.3:10.

A Dios sea la gloria, el poder, la alabanza y el honor, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Por: Zaida C. de Ramón

Noviembre 2005

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¿Es necesaria la Paciencia?

Tengo la certeza de que, en este tiempo, más que en ningún otro, la virtud de saber esperar, tolerar, pasar por alto, no ceder a la tentación de pagar mal con mal, quedarse callado/a ante ciertos comentarios y/o ciertas circunstancias, etc., es necesaria, fundamental y vital para poder  vivir cada día en paz con Dios, con nosotros mismos y con los demás.

Hemos oído y leído sobre la paciencia de Job, quien, en medio de su sufrimiento, fue muy tolerante con aquellos que lo enjuiciaban, y a pesar del dolor en su cuerpo, decidió glorificar al Dios que lo creó. También sabemos del fin del Señor quien, ante la crueldad de sus verdugos, “no abrió su boca, antes bien se dejó llevar como cordero al matadero, y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.” (Isaías 53:7)

¡Cuán impacientes somos nosotros/as ante la menor de las adversidades, cuando se suscitan desacuerdos, cuando las cosas no salen como quisiéramos y los planes esbozados y bien planificados  se distorsionan! ¡Hasta con Dios nos impacientamos cuando le presentamos nuestros asuntos y queremos que nuestras peticiones sean contestadas al instante! La insensatez del hombre tuerce su camino, y luego contra el Señor se irrita su corazón. (Proverbios 19:3) Como dice el dicho popular: -“Ni Dios se salva” de la altanería y soberbia innata de los humanos. ¡Cuánta falta nos hace esa virtud!

La paciencia no es parte del paquete que recibimos cuando fuimos engendrados, mas bien, lo contrario es lo que se manifiesta tan pronto se hace la entrada al mundo de los vivientes. ¿Estás consciente de esta gran verdad? ¿Reconoces que no siempre eres tan paciente como debieras ser? ¿Te has visto envuelto/a en situaciones no muy agradables por causa de tu impaciencia? ¿En algún momento has clamado al cielo diciendo: “Dios mío, dame paciencia”… porque te encuentras a punto de ebullición por estar tratando con tus fuerzas de no dar rienda suelta a tus pasiones? “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del padre de las luces.” (Santiago 1:17)

Es Dios, en su infinita bondad, quien conociendo nuestra naturaleza humana, está dispuesto a suplir aquello que reconocemos que nos hace falta. Es la paciencia fruto del Espíritu en aquellos que han nacido de nuevo, y el cual, mientras más se ejercite, más dominio tendrá sobre nosotros. “Con nuestra paciencia ganaremos nuestras almas.” (Luc. 21:19)

En muchas ocasiones, al que ejercita la paciencia se le confunde con un espécimen raro que se luce en enaltecer la necedad, un extraterrestre o un pobre débil, cobarde e incompetente que no sabe defender ni sus posturas ni sus derechos. Pues, veamos el caso de Jesús…

El Hijo del Dios viviente llegó a la cruz sin resistirse y ofrendó su vida sin defenderse, teniendo el poder para ello. Permitió que sus enemigos se burlaran, le vituperaran, hicieran con Él todo lo que quisieron y se sentaran a proclamar la victoria de su fechoría, creyendo que habían acabado con Aquel cuya presencia les mortificaba. Pero, oh, ¡Tremenda sorpresa la que les aguardaba! El Hijo de Dios fue crucificado, muerto y sepultado y… al tercer día… RESUCITÓ. ¿Dónde se escondieron los verdugos, los que se jactaron de una falsa y muy corta victoria? ¿Qué se hicieron los que se creían fuertes? ¿Salieron huyendo?

·  “En la debilidad se perfecciona el poder de Dios.” 2 Cor. 12:9

·  “Diga el débil … fuerte soy.” Hab. 3:10

·  ”Cuando soy débil, entonces soy fuerte.” 2 Cor. 12:10

· “Los que esperan en Dios tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán.” Isaías 40:31

No te avergüences de reconocer tu necesidad de ser paciente. Son los íntegros, los valientes, los humildes, los que tienen temor de Dios los que desean vivir su vida para agradar al Señor y ser de bendición para el resto de la humanidad. La paciencia no es un lujo para algunos, es una necesidad de todos. Pide a Dios el hermoso fruto y éste te será dado.

Por: Zaida C. de Ramón

Octubre 2005

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El Momento Inesperado

Otra tragedia toca a la nación americana, en esta ocasión, en los estados de Mississippi, parte de Alabama y Louisiana, donde, especialmente en la ciudad de New Orleans, el huracán Katrina cual bestia salvaje y furiosa, cegó la vida de muchos, despojó de sus viviendas y de todas sus pertenencias a miles, provocando angustia, desasosiego y confusión a toda la nación en uno de los más cruentos desastres naturales en la historia. Tal y como lo habían pronosticado los meteorólogos así mismo sucedió, el 80% de la ciudad quedó sepultada bajo el agua. Cientos de personas desaparecidas, y miles buscando y llorando a sus seres queridos, muchos de los cuales jamás los volverán a ver.

Nuevamente nuestro corazón se compunge al ver tantas vidas enfrentando una crisis de tal magnitud. Tome el Señor cada una de esas familias, les consuele y alivie su dolor, y las vuelva al bienestar necesario para que, tomados de su mano, puedan seguir caminando la jornada que les queda por delante.

Son tiempos difíciles los que estamos viviendo, los cuales deberíamos tomar como la oportunidad de oro para acercarnos más a Dios y buscarle con verdadero anhelo en un arrepentimiento sincero que nos conduzca a un cambio de corazón genuino. Hoy es los Estados Unidos de América, mañana puede ser tu país, o el mío. ¿Estás preparado/a para cualquier circunstancia adversa en tu entorno, especialmente, en lo que a Dios se refiere? ¿Estás en paz con Dios y con el prójimo? Todo lo material tiene remedio, pero… ¿y lo espiritual?

Gracias a Dios por aquellos que, aunque perdieron sus pertenencias, quedaron con vida. Pero, los que inesperadamente se toparon con su último día, ¿estarían todos preparados para enfrentar la eternidad? Es este pensamiento lo que más duele… pensar que algunos, a tiempo oyeron el Evangelio para salvación y no lo tomaron en cuenta. Dios siempre, en su infinita misericordia, da oportunidades, pero si no atendemos a su llamado y abrimos la puerta Él nunca entrará.

Nos guarde el Señor y proteja a cada una de nuestras naciones y lo que estamos viendo y viviendo ahora sea suficiente para despertar nuestras conciencias y disponernos a rendirle nuestras vidas a Él sin condiciones. “Bienaventurada la nación cuyo Dios es el Señor”. Salmo 33:12

“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.” Efesios 5:15-16

Por: Zaida C. de Ramón

Septiembre 2005

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¿Cuál es tu crisis?

¿Cómo se llama lo que te agobia, eso que impide que tu sueño sea pleno, reparador y placentero? ¿Con cual aguijón estás batallando en el momento actual? ¿Has evaluado sin apasionamiento la circunstancia que intenta sacarte de carrera para situarle con propiedad en el lugar que le corresponde? Eso que tú llamas problema, ¿lo es verdaderamente? Hay momentos en que, como dice un dicho popular, parece que nos ahogamos en un vaso de agua, o sea, que lo que nos perturba, no es lo suficientemente severo o crítico como para que nos dejemos mover de nuestra firmeza.

Por otro lado, sí, hay situaciones que son como la gota de agua que desborda el vaso… "ya no más." Es el momento crucial que nos sitúa entre la espada y la pared, o frente al precipicio, o a la montaña inamovible, o al feroz gigante que pretende aplastar sin misericordia, o al inmenso océano sobre el cual nos dejamos llevar como barco a la deriva o naúfrago que ha perdido toda noción de tiempo y dirección, o a un túnel sin salida donde lo único que percibimos son las tineblas, etc. etc.

Cada quien es único en todo su ser y por tal razón podemos concluir que el tamaño, dimensión o grado en que vemos cada asunto es… relativo, por lo que los efectos que siguen a cada cual varían, al igual que la manera de tratar y atender los mismos.

Podríamos hacer una lista de circunstancias que pretenden convulsionar la vida del que se encuentre en el ruedo lidiando, y ésta podría llegar a ser muy extensa, pues la realidad es que, mientras nuestros pies estén pisando tierra estaremos enfrentando diferentes adversidades, unas futiles otras significativas, unas que llegan sin saber el por qué, otras que las buscamos. Pero, de todas ellas, la más terrible y desesperante, la que más sufrimiento produce aunque no se haya identificado, es la falta de Cristo en el corazón, es la incredulidad, es el pecado; es vivir sin Dios y sin esperanza.

Esa es la naturaleza humana que nos envuelve y, para la cual, Dios que nos creó y quien nos conoce como nadie, proveyó el antídoto, la solución perfecta, la más eficaz de las salidas: Jesucristo, el Hijo del Dios Viviente, el nombre que es sobre TODO Nombre.

No importa cómo se llame tu crisis, tu problema, tu angustia… para lo que sea, el Señor de los Señores tiene la solución, la que el mundo no puede dar.

  • Para salir de las tinieblas a la luz – Jesús, el único Salvador
  • Para la sanidad de tu cuerpo – Jesús y fe en su palabra
  • Problemas de Finanzas – Jesús, nuestro Proveedor
  • Matrimonio hecho pedazos – Jesús y su amor real
  • Muerte de un ser querido – Su Espíritu Santo: Consolador por excelencia
  • Conflictos familiares - Jesús, con su amor,  nos enseña a perdonar
  • Tragedias - Jesús es nuestra fortaleza
  • Desastres naturales - Jesús convierte toda situación en bendición
  • Soledad – No temas, porque Jesús está contigo
  • Países en guerras y gobiernos dictatoriales – Jesús es nuestra Paz.

Cada día el mundo, con su "progreso retrógrado", se torna más hostil, más degenerado, más incrédulo y más resistente a todo lo que se refiere a Dios y la verdad. Pero, ¿sabes qué? “Esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra FE.” 1 Juan 5:4.

Aléjate de la contaminación del mundo, busca a Dios de todo corazón, cree en Jesucristo y en su palabra, y prepárate para enfrentar con las armas que realmente funcionan, al gigante que te está provocando y que hasta ahora te tenía en constante desesperación. Cambia de posición, y en el nombre de Jesús, da el paso necesario para tomar autoridad y poner al enemigo, llámese como se llame, bajo las plantas de tus pies. Proclama la VICTORIA en el nombre de JESÚS, para eso fuiste creado/a, para glorificar al Rey de Reyes y Señor de Señores.

"Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades,  ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es Cristo Jesús, Señor nuestro." Romanos 8:37-39

Por: Zaida C. de Ramón

Agosto 2005

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¿Quién sabe?

- “¿Quién sabe de qué cáscara me libraste en el camino, Señor, para que no fuera a resbalar?” Esto fue parte de la oración que acostumbro a hacer en las mañanas con mi esposo al partir éste para su trabajo. Esa mañana advertí su prisa y ansiedad por lo que tenía pendiente para ese día, y el Espíritu Santo que, en ocasiones se vale de lo jocoso para liberar a sus hijos de las tensiones, puso tales palabras en mi boca, las cuales, en medio de la oración, aparte de dejarnos sentir su presencia, nos provocó a ambos a la risa. Resultado… salió libre de nuestro hogar y todo durante el día le salió de maravilla. ¡A Dios damos gloria y honra por su amor para con sus hijos!  Y es que no podemos darnos el lujo de seguir la corriente del mundo con sus afanes, cargas y ansiedades. Baste el torbellino a lo largo y lo ancho del globo terráqueo con los tristes acontecimientos desatados sin piedad, los cuales, sí, ameritan una genuina preocupación que nos lleve a clamar al Dios del cielo para que la humanidad toda se disponga a recibir de Su gran misericordia.

¡Cuántos sucesos de variadas naturalezas se están desatando en  las diferentes partes del mundo, arrastrando tras ellos tragedias que conllevan sufrimiento, dolor, temor, hambre, pobreza, desesperación y diversas crisis personales y colectivas sacudiendo con sus efectos a toda la humanidad! Son sólo algunas de las plagas de este tiempo las cuales están minando la tranquilidad y la bonanza tan anhelada por todos, y lo que el mismo hombre con sus estilos y malas decisiones está alejando cada día más. ¡Ironía de la vida!

Muchos, tratando de buscar explicación a estos fenómenos los cuales, no hay quien los detenga, sino mas bien continúan evolucionando cual alud que se va agigantando mientras desciende en picada y en crescendo, llevándose todo lo que encuentra en su paso, han llegado a la conclusión aunque no lo expresen, que en el mundo, ni gobierno, ni naciones unidas, ni organización alguna tiene en sus manos el control y el antídoto eficaz que pueda, por lo menos, aminorar el conteo progresivo de tales calamidades.

Nuevamente, el cielo nos declara la insuficiencia, impotencia y debilidad del hombre quien, en ocasiones, creyéndose un super-hombre, se ha erigido un monumento, cual torre de Babel, compitiendo, sin saberlo, con la omnipotencia y soberanía divina, ignorando que Quien está en las alturas, está sobre el más alto en la tierra y espera que la humanidad toda reconozca que le necesita, hoy más que nunca.

No intento provocar temor a los que así piensen, sino, crear conciencia de la realidad que nos ha tocado vivir y llegar así a la salida del laberinto para ver la luz al final del túnel. Esa luz que alumbra el camino y nos saca de la realidad para conducirnos a la verdad se llama JESÚS, el Amor de los amores, el único que puede resolver la problemática humana. ¡El único… No hay más!

Ha llegado el momento de hacer una parada en el trajín diario y recurrir a la introspección, a la humillación, al arrepentimiento, a reconocer cada cual que su vida necesita un giro que provoque una crisis para bien. El que no realice la urgencia de un cambio en sí mismo, está pasando por alto la oportunidad, que el tiempo que estamos viviendo nos está manifestando y que Dios está dando para poder disfrutar el tiempo que nos reste de la Paz que Él vino a dar, aún en medio de la adversidad. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, Yo he vencido al mundo.” Juan 16:33

Es necesario hacer del Señor Jesús nuestro refugio permanente, pues las fortalezas que hasta ahora hemos considerado, han probado su falta de seguridad e ineficacia. Tiremos nuestras propias armas, o las que nos pueda ofrecer el mundo, las cuales hasta ahora no nos han funcionado y echemos mano de las que realmente producen buenos resultados. Si estás leyendo esta humilde exhortación, aún estás a tiempo. No tienes una idea de lo que te podrías encontrar en tu camino y cuánto desea el Señor librarte de todo lo que te pueda dañar. ¡Escapa por tu vida y la de los tuyos!

Por: Zaida C. de Ramón

Julio 2005

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La Violencia... ¿Se justifica?

"Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo." Efesios 4:26-27

¿Has visto a alguna persona fuera de control, dando rienda suelta a sus emociones, atrapada por la violencia? Creo que todos comprendemos lo que violencia significa, pero, para referirme al término con claridad, propiedad y corrección, he recurrido al diccionario y comparto con los lectores su definición... "Acción violenta o contra el natural modo de proceder; obrar con ímpetu y fuerza; genio impetuoso que se deja llevar por la ira; ejecutar contra el modo regular o fuera de razón y justicia."  - Sinónimos: "Furia,  Virulencia, Brusquedad, Vehemencia, Impetuosidad,  Furor, Brutalidad, Crueldad, Salvajismo, Barbarie".

La violencia puede manifestarse físicamente convirtiéndose el violento en agresor, o, verbalmente, atacando con palabras soeces y ofensivas a la otra parte. Hay gradaciones en esta manera de proceder dependiendo de cual sea el motivo que lo origina y cual sea el control que pudiera y quisiera ejercer en sí misma la persona que se encuentra fuera de control.

Siendo la naturaleza humana producto de la debilidad adámica caída, lleva en sí, como herencia natural el sello de la soberbia, pecado que pare otros pecados; uno de ellos: la violencia. Hasta que se experimenta la regeneración por medio de Jesucristo en nuestras vidas, creo que todos, en mayor o menor grado, hemos sido protagonistas en alguna ocasión, de este desliz que para nada engrandece a Dios, ni a sí mismo ni a los demás. ¡Gracias a Dios por Jesucristo, quien, a su debido tiempo llegó para liberar de tan pesada carga a todo el que ha reconocido y se ha arrepentido de tal comportamiento!

Es la soberbia en el ser humano lo que le lleva a menospreciar, humillar, faltar el respeto y atacar sin misericordia a otro ser humano. En esto podemos ver en los animales irracionales un ejemplo que muchos pudieran imitar, pues son pocas las ocasiones si alguna, en que vemos atacándose unos a otros de la misma especie. ¿Sabes por qué? - Se reconocen iguales.

El soberbio se considera más grande, más alto, más sabio e inteligente, más importante, más audaz, de más prestigio e influencia, más auto-suficiente, con más autoridad que los demás. - Soberbia... "Altivez, Orgullo, Altanería, Arrogancia, Vanidad, Petulancia, Infulas, Pre-potencia". El soberbio se constituye a sí mismo en el centro del universo alrededor del cual debe de girar el resto de la humanidad, anhelando hacer de sus congéneres, títeres y marionetas a su propia imagen y semejanza. "Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura." (Romanos 12:3)

La mayor parte de los que se dejan llevar por la violencia, conducta irracional y animalesca, tratan de justificar su comportamiento con razones o excusas rebuscadas, con el fin de tranquilizar la conciencia, pero, en su interior reconocen que actuaron mal. ¿Cuán alertas y conscientes estamos de la influencia que nuestra conducta ejerce en los demás, comenzando por nuestra casa? Es triste ver a líderes cuya imagen pública tiene un efecto en los que le escuchan y observan, salirse de su buen juicio, dando un pobre espectáculo donde sus bajas pasiones salen a relucir demostrando a todos lo que son en la realidad. Tratan, con su soberbia, y dando rienda suelta a la violencia, de obligar a los demás a ver las cosas como ellos las ven y a creer en lo que ellos creen, fundamentados en pobres principios carentes de verdaderos valores, pues viven para satisfacer a sus propios mezquinos intereses. "Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando a cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros." Filipenses 2:3-4

¡Cuánto tenemos que aprender de Jesús, el Líder y modelo perfecto, a quien todos debemos de imitar para poder vivir  en armonía y paz!

"Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, quien siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz." Fil.2:5-8

Por: Zaida C. de Ramón

Junio 2005

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Compra la Verdad y NO la Vendas

Se dice que el que honra la verdad en todo tiempo es una persona honesta, sincera, valiente  y digna de confianza; todo esto se resume en una palabra: INTEGRIDAD. Es íntegra la persona que siempre habla verdad y que, no importando cuales sean las posibles consecuencias por permanecer en sus principios, no vacila ni se tambalea de su firmeza. “La verdad no se vende”, ni la paz que resulta de esta convicción, tampoco. Es grato ir cada noche al descanso, en paz con Dios y con la conciencia tranquila.

¿Cuántos, por tratar de salir airosos de situaciones que le son adversas, recurren a lo contrario? ¿Por qué ese miedo a la verdad? Prefieren buscar la salida más fácil, a aquella que supone la oportunidad para enaltecer la integridad. Con esta costumbre, se están cavando su propia fosa… el miedo a ser descubierto(a), cosa que, tarde o temprano, acontecerá, pues, nada hay oculto que en algún momento no salga a la luz.

Lo primero que hicieron Adán y Eva cuando defraudaron a su Creador fue tratar de esconderse, asaltados por el temor, producto de su pecado. Desde entonces, eso es lo habitual en quien todavía permanece en su naturaleza caída y adámica. El que ha sido regenerado por Dios, otra es su posición… se enfrenta con valor a la verdad.

En cierta ocasión, al igual que Elías, de quien dice la Biblia que era un hombre sujeto a pasiones, se encontró una persona cristiana con un pariente religioso e incrédulo, en una situación en la cual se suscitó una diferencia de opiniones. El cristiano, en la defensa de su postura y tratando de aclarar cierta situación en la cual se le atacaba injustamente, fue objeto por parte del pariente de un comentario sarcástico, buscando sacarle de la templanza… -“Y eso que eres cristiano; ¿eso lo dices como persona cristiana?” Consciente de que en algún punto se le había ido la prudencia, el cristiano le contestó: -“No, no lo digo como persona cristiana.” Esto desarmó al adversario, pues no esperaba tal sinceridad… no era parte de su estilo de vida. Hasta ahí llegó la polémica.

Seamos luz en un mundo en que, incitado, bombardeado y perseguido por el príncipe de las tinieblas, está viciado por la falta de honradez en las relaciones de todo tipo, viviendo siempre de espaldas a la verdad. “Compra la verdad, y no la vendas; la sabiduría, la enseñanza y la inteligencia.” Proverbios 23:23.

“Señor, ¿ quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu santo monte?
El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón.” Sal.15:1-2

Por: Zaida C. de Ramón

Mayo 2005

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Solo Dios tiene Autoridad para Dar y Quitar la Vida

Imposible no aprovechar este espacio y el momento en que vivimos para repudiar, con todas las fuerzas y desde lo más profundo de mi ser, el acto de eutanasia practicado en la persona de Terri Schiavo. A los ojos de todos, y sin compasión alguna, un hombre que juró el día de su boda honrar lo que confesó con su boca de permanecer juntos en las buenas o en las malas, en la riqueza o en la pobreza, en la salud o en la enfermedad… se cansó de esperar y tomó en sus manos una autoridad que no le corresponde, para acabar con la vida de su esposa. Escudado y protegido “legalmente” por un tribunal compuesto de gente sin misericordia, a quienes la sociedad ha colocado en esa posición para impartir “justicia”, responsabilidad que aún ninguno de estos ha concienciado de que en esa tarea existen linderos que no pueden ni deben ser traspasados, tranquilamente dispuso abusar del derecho que le concede la ley para sacar de su camino el estorbo, y seguir viviendo su vida como si nada hubiera sucedido.

No sabe el Sr. Schiavo, ni sus abogados, ni estos pobres justicieros, ni los que piensan como ellos justificando un acto tan inmoral, que hay un Dios que no es ciego ni sordo y que, aunque ellos no lo crean, es real, y en su momento su justicia es impartida. Cada decisión tomada, buena o mala, trae como resultado sus buenos frutos o sus malas consecuencias. “No le hagas a nadie lo que a ti no te gustaría que te hicieran porque en su tiempo recibirás la recompensa.” Ojalá y la luz brille en su corazón a tiempo y se desate en ellos un arrepentimiento tal que los lleva a reconocer su grave falta de haber contendido con Dios sin temor alguno.

Hay justicia terrenal y hay justicia divina, y en esta última, no hay hombrecito, por poderoso que se considere, o por derechos que se le atribuyan, que tenga facultad para disponer de la vida de ser humano alguno, no importa en la condición en que éste se encuentre. Solamente, el Dios alto y soberano tiene la potestad única de dar vida y quitarla. Pueden haber infinidad de razones que convenzan a algunos pero ninguna de todas ellas será por Dios justificada. “El principio de la sabiduría es el temor del Señor; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.” Proverbios1:7

“Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo,hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: Él prende a los sabios en la astucia de ellos. Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.” 1 Corintios 3:18-20

Por: Zaida C. de Ramón

Abril 2005

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NUNCA, NUNCA te Rindas

Las experiencias adversas no tienen porqué llevar al ser humano a condiciones paupérrimas, todo lo contrario, éstas pueden y deben ser las que estimulen y empujen a cada quien envuelto en su crisis, a avanzar hacia la consecución de la victoria a como dé lugar. “Esfuérzate y sé valiente” y escapa por tu vida, no de ella. ¿Fracasaste en el primer intento? Comienza de nuevo, vuelve a intentarlo, sigue tratando hasta lograrlo. NO te rindas; nunca te rindas.

Observaba a mi nietecito mientras éste tiraba a distancia una pelota de papel al canasto de la basura, esperanzado de que, de la primera intención, lograría encestarla. Erró en el tiro; y alguien, que también estaba mirando, enseguida le disparó una frase que implicaba derrota. Sin darle tiempo a que esto produjera en él un efecto negativo, salté, y en ánimo de reto, le grité: “De nuevo, sigue tratando hasta lograrlo; NUNCA te rindas.” Su rostro se iluminó y enfrentando el reto volvió a tratar;  en el segundo intento… Lo Logró. Comencé a aplaudirle y a felicitarlo por no dejarse desanimar y volví a recordarle, “NUNCA, NUNCA te rindas.” Se le hizo el día. ¡Había que ver su rostro lleno de satisfacción y felicidad!

Viendo tantos casos de triunfadores en la vida, no porque todo les haya ido bien, sino por el contrario, todo o casi todo les ha ido mal, y han tomado sus limitaciones, emociones, sentimientos, marcas, heridas y todo obstáculo encontrado en su camino y les han convertido en la llama que ha encendido su deseo de superarse y lo han conseguido; tengo entonces que pensar, que si ellos lo lograron, otros también pueden, incluyéndote, tal vez, a ti.

Hay muchos hogares dedicados a la rehabilitación de jóvenes y niños producto de los más crueles y desafortunados medio-ambientes. Estos con sus programas y sistemas usados han sido de ayuda vital para encarrilarles por el sendero correcto y apropiado. ¿Cómo lo logran? Es la pregunta que se hacen muchos. -Simple y sencillamente han puesto en acción la palabra AMOR. Les han hecho sentir y creer de verdad que son únicos y de gran valor.  Les han enseñado a amarse a sí mismos levantando su auto-estima. Les han abierto un mundo de posibilidades en el cual han aprendido a descubrir y a poner en acción sus talentos y habilidades… se sienten útiles. Esto los mueve a dar a otros lo que ellos han recibido, creándose en cada cual una profunda satisfacción que les motiva a llegar a la meta, no importando los obstáculos o escollos que puedan aparecer en el camino.

Este mundo es para valientes, no que sean audaces o exentos de temor, sino porque no están dispuestos a rendirse. ¿De dónde proviene esta dispocisión que realmente funciona?¿Se puede fabricar el triunfo? – No, este lo da Dios a todo aquel que confía, poniendo su debilidad e insuficiencia en sus manos. Esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra FE.” NUNCA, NUNCA te rindas.

Por: Zaida C. de Ramón

Marzo 2005

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No Permitas que la Prisa te Traicione

Lo que puede hacer una oración o la falta de ella en el momento apropiado es impredecible pero crucial. ¿Estamos siempre en la condición espiritual propicia para recibir de parte del Espíritu Santo de Dios el toque especial sobre la necesidad imperiosa de oración, ya sea en tu entorno o en el de cualquier otro?

En una ocasión recibí ese toque con relación a una amiga muy amada. Por causa de la distancia, tuve que echar mano del teléfono, llamada que fue recibida con mucho agrado pero, pude discernir que había prisa en su ambiente, lo cual me corroboró al decirme que su esposo estaba en el auto esperando por ella pues se disponían a salir. Entendiendo la situación y no queriendo ser impertinente, opté por desearle un buen día, pero con tristeza en mi interior pues sentía que una oración aunque corta, antes de partir, iba a ser determinante. Nos despedimos y quedó en llamarme en otra ocasión.

Esa ocasión no se hizo esperar pues, tan pronto como al otro día, se comunicó para ponerme al tanto de la odisea ocurrida en esa salida, precisamente sobre la cual Dios quería prepararla para que pudiera salir airosa en cualquier eventualidad. Lo contrario fue lo que ocurrió, pues salió como oveja trasquilada en la triste experiencia vivida por no detenerse un momento a encomendar su camino en las manos del Señor.

¿Cuántas veces nos dejamos llevar por la prisa y olvidamos el consejo divino que dice: “En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza.” Isaías 30:15.  Damos por hecho la protección de Dios y su intervención en nuestros asuntos y permitimos que nuestras pasiones se enseñoreen de nosotros resistiendo la voluntad divina para nuestro propio mal. Decimos que Dios es real y que es por nosotros pero vivimos moviéndonos en nuestra propia prudencia olvidando que Él está ahí esperando a que lo tomemos en cuenta.

En este tiempo más que en ningún otro se hace vital el que encomendemos al Señor cada salida y cada decisión a tomar pues es Él el único que sabe con lo que nos vamos a topar en el camino. No sub-estimemos la necesidad de orar por cada asunto pues al Señor le agrada y para nosotros es bendición y garantía de que si Él tiene el control,  todo saldrá bien.

Haz un resumen de tus propias experiencias y mira a ver si no has pasado tú por lo mismo por no tomar control sobre aquello que quiere manejarte sin tener autoridad para ello. “Por nada te afanes, sino pon en las manos del Señor todos tus asuntos, en oración.” Esto nos aconseja Jesús mismo, para que podamos vivir cada día, a su lado y en victoria.

Por: Zaida C. de Ramón

Febrero 2005

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Siendo Canales de Bendición

Acelerado va el ritmo del 2005, por lo que debemos de ponernos a la par en la siembra de aquellas semillas de las cuales deseamos recoger frutos en su tiempo; aprovechando cada momento en aquello que edifica, y batallando contra todo lo que pretenda desviarnos del blanco al cual nos dirigimos.

Se perfila un año de mucha actividad en todas las áreas, por lo que a cada cual respecta, debemos buscar que cada asunto tratado conlleve orden, concordia, buena comunicación, decisiones sabias, acuerdo, paciencia, tolerancia, etc. con el fin de hacer de nuestro entorno, no importando cuales sean las circunstancias, uno de paz.

Creo que todos repudiamos las discordias, el afán y la falta de sosiego. Basta y es suficiente con los desastres naturales para que no abonemos con nuestras pasiones al caos, producto de estas crisis sin remedio. Ya la humanidad anhela otro estilo de vida que, a pesar de las adversidades, se respire bonanza permanentemente. Seamos agradecidos al Dios que tanto nos ha dado y que tanto nos ama traduciendo ese agradecimiento en amor y obediencia a nuestro Señor y compasión por aquellos más desventajados.

Cuando observamos desastres como el ocurrido en Asia por causa del terremoto y el tsunami devastador de tantas vidas, reconocemos la impotencia del hombre para enfrentarse a tales sufrimientos humanos, los cuales podemos tratar de mitigar física y materialmente, pero jamás interiormente ... Eso corresponde al Soberano y Todopoderoso Dios, a quien debemos de encomendar cada vida involucrada en tal laberinto.

Nos ayude el Señor a crear conciencia de la época que nos ha tocado vivir para que el tiempo que nos resta en esta tierra podamos aprovecharlo siendo canales de bendición y no de maldición.

Por: Zaida C. de Ramón

Enero 2005

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