Colocando piedras en su propio camino

Alicia ha pasado toda su vida en la esperanza de ver su sueño hecho realidad. Desde siempre su anhelo ha sido poder compartir con su madre y recibir de ella el amor maternal propio de esa relación. En el afán de establecer contacto con su progenitora, Alicia, marcada por la amargura, siempre asumió actitudes, que, en vez de acercar a su madre, la alejaba más y más. Por causas fuera de su control, después de su nacimiento, ésta tuvo que alejarse dejando a su hija bajo la tutela de su padre, quien abonó al distanciamiento con su falta de transparencia y honestidad creando así una barrera imposible de traspasar.

Alimentando en su interior un deseo intenso de vengarse, Alicia tramaba y planificaba aún en contra de sus principios, pues no perdonaba aquel rechazo del cual toda su vida sentía que había sido objeto. Sin darse cuenta, se había sumido en un mar de confusiones que, buscando alcanzar lo que su corazón anhelaba, todo lo que hacía era tirar piedras en su propio camino, haciendo que la confianza necesaria para establecer una relación, se hiciera cada vez más distante, utópica e irrealizable.

No podía entender el proceder de su madre y prefirió llegar a sus propias conclusiones fundamentadas en las mentiras recibidas de su padre, por no disponerse a derribar la muralla que había erigido. No la movía el amor ni aún la carencia de éste, sino ira, amargura y sed de venganza, convirtiéndose en juez sin misericordia.

El sueño que acariciaba en sus pensamientos no era realmente el tener una relación materno-filial en el presente, mas bien, todo su esfuerzo mental y emocional giraba alrededor de la imposible idea de hacer retroceder las manecillas del reloj que marcaba sus días y llevarlo al pasado para hacer que el libro que guardaba su historia fuera … diferente. Nunca había podido enfrentarse a la realidad y aceptarla como su verdad; prefería fantasear creando la historia de su vida a su manera.

¡Cuán sencillas creó Dios a las criaturas y cuán enredadas y confundidas se han hecho las vidas de aquellos que escogieron una religión en lugar de una relación, no con persona alguna, sino con el Dios viviente! Cada ser humano tiene su propia historia y hay capítulos en cada una que, si en vez de memorias fueran páginas, ya muchas habrían sido echadas al horno más caliente que pudieran encontrar, donde fueran extinguidas para siempre.

Cuando, en vez de disponerse la persona a caminar mirando hacia el frente, prefiere hacerlo mirando hacia atrás, vivirá siempre dando vueltas alrededor del mismo entorno sin llegar a sitio alguno, tropezando y haciendo tropezar con las mismas piedras que ha decidido lanzar en su propio camino. Podrá alcanzar metas materiales, profesionales, y/o intelectuales pero, espiritual y emocionalmente ... quedó varado/a en el momento mismo en que decidió detener el reloj que marcaba su tiempo. ¡Cuán necesaria se hace la presencia y el señorío de Jesús con su amor y misericordia en los corazones quebrantados! Si solamente consideraran su condición y exploraran la necesidad de un cambio!

No se puede mirar ni edificar el futuro malgastando el tiempo presente con pensamientos y sentimientos del pasado. Éste está escrito con tinta indeleble, la cual, aunque se intente con el mejor de los detergentes, no puede ser borrada. Cito a D. McNally cuando dijo: “El pasado no puede ser cambiado pero las acciones que se hagan hoy pueden cambiar el futuro.” Quienes viven el día de hoy mirando al pasado, jamás podrán disfrutar de un mañana que sea mejor que ayer.

Sigamos el consejo paulino para nuestro propio bienestar “Olvidando lo que queda atrás, y extendiéndonos hacia lo que está adelante, prosigamos a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” Filipenses 3:13-14.

No se puede cambiar la historia pero,, el corazón. Tu pasado no puede ser borrado pero, tú puedes ser cambiado. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí TODAS son hechas nuevas.” 2 Corintios 5:17.

Artículo de: Maran-ata.net    

     


 

Nunca es Demasiado Tarde

Una pareja exitosa y muy respetada le dio a su hijo lo mejor de todo – la mejor escuela, automóvil y hasta una posición en su propia compañía. Un día, su hijo fue arrestado por un desfalco de fondos en su firma.

Durante todo el proceso del juicio, el joven se veía altivo, impasible y no arrepentido. Llegó el momento en que el jurado trajo el veredicto: “Culpable en todos los cargos”. El juez le ordenó que se pusiera de pie. Éste se levantó, luciendo todavía indiferente y muy seguro de sí mismo. Mientras miraba alrededor de la sala, notó que sus padres también se habían puesto en pie. El joven se le quedó mirando por largo rato. Observaba él que, éstos que acostumbraban a caminar siempre tan confiadamente y con sus frentes en alto, ahora lucían encorvados y sus cabezas inclinadas, con pesar en sus rostros.

Estos padres reconocieron que ellos eran, en parte, responsables de lo que había sido de su hijo; por lo que se prepararon para recibir, como si fuera para ellos mismos, la sentencia que el juez iba a darle a su hijo.   Al observar a sus padres, cabizbajos y humillados, el joven comenzó a llorar amargamente y por primera vez se arrepintió de sus actos.

Aunque nuestros hijos son los responsables de su propia conducta cuando son  adultos, nosotros los padres, somos responsables de enseñarle a tomar las decisiones correctas en la vida desde que son pequeños.

Considera esta experiencia y haz tu parte ahora, para que luego puedas compartirla como algo que una vez leíste y no como algo que viviste.

Artículo tomado del Libro: 
"God's Little Lessons on Life for Women"


 

 

El Estímulo es el Oxígeno del Alma

En "Especialmente para una mujer", Ann Kiernel Anderson escribió en su estilo único, acerca de su hermana: "Una vez, cuando Jan era maestra de tercer grado, hace ya tiempo, un niño de ojos vivarachos se paró al lado de su escritorio, la miraba, y mientras hablaba con ella le daba vueltas a un mechón de sus cabellos; él pensaba que Jan era el lucero que iluminaba la noche. Una y otra vez, por mucho que se esforzara, hacía pésimamente sus tareas y exámenes.

Un día, Jan se puso de pie, lo miró y le dijo: "Rodney, eres muy inteligente. Tú debes de hacerlo bien en la escuela, en realidad, tú eres uno de mis mejores estudiantes. Antes de que pudiera continuar diciéndole que él debía de hacer sus asignaciones mucho mejor ... él la miró y le dijo: "¡Yo no sabía eso!"

Desde aquel momento, Rodney empezó a cambiar. Sus tareas eran nítidas, mejoró su escritura; él era uno de sus mejores estudiantes, todo porque ella se lo afirmó. Ella le dijo algo que nadie le había dicho antes. Esto cambió su vida.

Nadie jamás se ha enfermado o se ha muerto por recibir un elogio y estímulo sincero. Pero, ¿quien puede contar los corazones heridos, las almas abatidas, y las mentes atormentadas producto de su carencia?

Debemos aprovechar cada oportunidad para dar ánimo. El estímulo es el oxígeno del alma.

"El hombre se alegra con la respuesta de su boca;
y la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es! Prov. 15:23

Artículo tomado del Libro: 
"El Libro Devocionario de Dios para Mujeres"


 

 

Flores de Bendición

Como las notas escolares de Guillermo e Isabel eran mas o menos similares, se les pidió a ambos que diesen el discurso de fin de año de su clase. Guillermo se sentía muy orgulloso sobre sí mismo, por lo que, durante veinte minutos estuvo hablando de sus éxitos y honores recibidos a lo largo del año debido a sus propios esfuerzos. Terminó su disertación enfatizando lo mucho que se merecía el honor de ser el disertante aquella noche.

Isabel, una alumna callada y tierna, agradeció a todos los profesores por haberla ayudado en su educación. Luego mencionó a sus amistades y familiares que habían ejercido influencia en ella y la habían alentado en los momentos de desánimo. –“Todas estas personas son las verdaderas estrellas”, dijo. –“Ellas creyeron en mí cuando yo no tuve fe. Ellas deseaban que yo triunfara cuando yo ni lo soñaba. Pero, más que nada, le doy gracias a Dios que me concedió la gracia de llegar hasta aquí.”

Isabel continuó: –“Gracias a los amigos, a los seres queridos y… con la ayuda de Dios, tú también puedes alcanzar tu sueño. El año próximo voy a ingresar a la universidad para prepararme para enseñar. Aunque a veces quise abandonarlo todo, estos héroes nunca me abandonaron a mí. Nunca les podré pagar su generosidad y su bondad.”  

Mientras una amiga empujaba la silla de ruedas de Isabel para bajar de la plataforma, todos los estudiantes, puestos de pie, la ovacionaron.

Oswald Chambers dijo: “Cuando Dios te bendiga con algo, dale a Él un regalo de amor… si te guardas la bendición, se convertirá en algo estéril. La bendición hay que devolverla a Dios para que, de la misma forma que te bendijo a tí, otros también sean bendecidos.”

Como un jardinero agradecido, Isabel había tomado sus “flores” de bendición y se las daba de vuelta a quienes la habían ayudado a conseguirlas.

“Por lo cual, ¿qué acción de gracias podemos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios” 1 Tesalonicenses 3:9

Artículo tomado del Libro: 
"En el Jardín con Dios"


 

"Si mis circunstancias fueran diferentes ... ¡Yo sería diferente!"
                                                                                                   
(FALSO)

Recuerdo haber hablado, algunos años atrás, con una joven madre. Esta tenía un niño de dos años y unos gemelos de un año. Me comentaba con un suspiro: " ¡Yo nunca fui una persona impaciente - hasta que tuve a estos gemelos! " Esta dama creía lo que muchos de nosotros hemos creído en algún momento - que somos de la manera que somos por causa de las circunstancias.

Lo que esto implica es que nosotros somos lo que nuestras circunstancias hacen de nosotros. Quizás te has encontrado a tí misma(o) diciendo, "Tal persona me puso tan enojada(o)! " Lo que estamos diciendo es: "Realmente yo soy una persona buena, gentil, amorosa, con dominio propio y llena del Espíritu. Pero ... no vas a creer lo que esta persona hizo ...! "

Estamos diciendo, "Alguien o algo me hizo de la manera que soy." Sentimos que si nuestras circunstancias fueran diferentes - nuestro ambiente, la gente alrededor - seríamos diferentes. Seríamos más pacientes, más amorosos, más felices. 

Si las circunstancias hacen de nosotros lo que somos, entonces todos somos víctimas de las circunstancias. Y eso es precisamente lo que el enemigo quiere que creamos, porque siendo víctimas, no somos responsables. Pero Dios dice que somos responsables - no de los fracasos de otros, sino de nuestras propias reacciones y de nuestras propas vidas.

La verdad es que, nuestras circunstancias no hacen de nosotros lo que somos. Ellas meramente revelan lo que somos. Esa madre desesperada que creía que nunca había sido impaciente hasta que tuvo a los gemelos, no sabía que siempre había sido una persona impaciente; no había realizado cuán impaciente ella era hasta que Dios trajo a su vida un par de circunstancias para mostrarle cómo era realmente - de manera que entonces, Él pudiera cambiarla.

El enemigo quiere convencernos de que la única manera en que podemos ser diferentes es si cambian nuestras circunstancias. Entonces, algunos le siguen el juego:

  • Si solamente no tuvierámos que mudarnos...

  • Si viviéramos más cerca de nuestros padres...

  • Si tuviéramos una casa más grande...

  • Si tuviéramos más dinero...

  • Si me hubiera casado...

  • Si no me hubiera casado...

  • Si me hubiera casado con otra persona...

  • Si tuviera hijos...

  • Si no tuviera tantos hijos...

  • Si mi cónyuge se comunicara más...

Nos hemos decepcionado por creer que seríamos más felices si tuviéramos otra serie de circunstancias. La verdad es que si no somos felices con las circunstancias que se nos presentan ahora, no lo seremos con ninguna otra.

Martha, la esposa de George Washington, expresó su convicción sobre este particular en una carta que le enviara a su amiga, Mercy Warren:

He determinado estar alegre y feliz en cualquier situación que me encuentre; pues he aprendido también por experiencia, que la mayor parte de nuestra felicidad o miseria depende de nuestra dispocisión y no de nuestras circunstancias. Cargamos las semillas de lo uno o lo otro en nuestras mentes, dondequiera que vayamos.

El apóstol Pablo aprendió que podía regocijarse y estar contento y dando frutos en cualquier circunstancia, porque su gozo y bienestar no dependían de sus circunstancias sino del amor y fidelidad de Dios y la condición de su relación con Dios. Por eso es que él pudo decir:

He aprendido a contentarme, cualquiera sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Filipenses 4:11-12

Pablo entendió que puede ser que no podamos controlar nuestras circunstancias, pero nuestras circunstancias no tienen que controlarnos a nosotros.

La verdad es que podemos confiar en un Dios sabio, amoroso y soberano para que controle cada circunstancia en nuestras vidas. El gozo, la paz, y la estabilidad vienen de creer que cada circunstancia que toca nuestras vidas ha sido primero filtrada a través de sus dedos de amor y es parte de un grande y eterno plan el cual Él está forjando en este mundo y en nuestras vidas.

Artículo tomado del Libro: 
"Mentiras que las mujeres creen" de Nancy Leigh DeMoss


 

El niño con nombre angelical

Gabriel, el niño con nombre angelical, como le han llamado los medios de las  noticias, fue el protagonista de una de las hazañas que más nos han conmovido. No es para menos, siendo esta historia un bálsamo en medio de tantas malas noticias, que a diario, nos llegan.

Para aquellos que no conocen la historia, resumiré brevemente los acontecimientos: Yolanda, en su noveno mes de embarazo, iba para su casa tarde en la noche con sus dos pequeños, Gabriel de 5 años y Oviel de 21/2. Esta se quedó dormida mientras conducía, chocando el automóvil con un puente en el carril contrario. Este paró contra dos de los muros del puente que está sobre una quebrada, desprendiéndose estos y quedando el lado de la puerta del chofer fuera del puente. Ella quedó inconsciente, con el rostro sobre la bolsa de aire del automóvil.

“Mami, no te mueras que voy a buscar ayuda.” Le dijo Gabriel, quien, sacando a su hermanito del asiento protector, lo tomó de la mano y comenzó con él una jornada por la carretera solitaria y obscura, donde lo único que se escuchaba eran perros ladrando.

“No llores, Oviel, que son los perros. Los monstruos no existen”, le decía Gabriel a su hermanito una y otra vez mientras lo halaba para seguir avanzando por la obscura carretera. Llegando a la residencia mas cercana comenzó Gabriel a llamar a Lala, a quien conocía, saliendo esta con su hijo de 18 años. “Mi mamá se cayó al río” y “el carro de mami explotó”, recordó Lala que le dijo el niño entre muchas otras cosas.

Inmediatamente salieron el esposo y el hijo de Lala a auxiliar a Yolanda quien, después de caer al vacío al abrir la puerta del carro, había logrado subir hasta la carretera, donde la encontraron los rescatadores, en medio de un desgarrador llanto por no ver a sus retoños.

¡Cuánta alegría para Gabriel al ver a su mamá viva y caminando! Con la clavícula dislocada, un brazo fracturado y un golpe en una pierna, pero, con vida, ella, sus dos hijos y la criatura que estaba por nacer, quien no sufrió daño alguno, gracias a la misericordia de Dios.

Diferentes grupos le han reconocido a Gabriel su heroísmo y no es para menos; nosotros también admiramos su inocente valentía. Pero, al igual que su mamá, tenemos la certeza, de que el que estuvo detrás de este hermoso desenlace fue el Todopoderoso Dios, quien toma el control, cuando se lo permitimos. ¡A Él damos toda la Gloria, Honra y Alabanza! Seamos como los niños; de los tales es el reino de los cielos.”

Artículo basado en información tomada del Periódico
"El Nuevo Día"


 

Integridad

Rosalie Elliott había llegado a la cuarta ronda de una competencia nacional de ortografía en Washington. A la niña de once años se le había pedido que deletreara la palabra avowal. En su suave acento sureño, deletreó la palabra, pero los jueces no podían determinar si para la penúltima letra ella había pronunciado una a o una e.

Debatieron entre ellos por algunos minutos mientras oían la grabación una y otra vez. Sin embargo, la letra crucial se escuchaba con acento borroso por lo que no podían descifrarla.

Finalmente, el juez principal decidió preguntar a la única persona que sabía la contestación. -"¿Era la letra una a o era una e?" Le preguntó a Rosalie. Para ese momento, Rosalie había escuchado la ortografía correcta de la palabra. Sin embargo, sin dudarlo, contestó que ella se había equivocado al deletrearla. ¡Exaltó los valores aprendidos en casa!

Toda la audiencia se levantó y aplaudió, incluyendo como 50 reporteros de los medios noticiosos que estaban en el lugar cubriendo el evento. Rosalie perdió la competencia, pero se destacó como una triunfadora y más que victoriosa.  Muy pocos recuerdan el nombre de la persona que obtuvo el primer premio ese año, pero el nombre de Rosalie Elliott siempre se menciona dondequiera que se habla de integridad.

La prueba de integridad para cada uno de nosotros puede que no sea pública, pero debemos de practicarla a diario en nuestra vida de familia y donde quiera que nos movamos. ¡Cuánta satisfacción produce!

“Señor, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia,  y habla verdad en su corazón.”  Salmo15:1-2

Artículo tomado del Libro: 
"God's Little Lessons on Life for Women"

 


 

¿En la adversidad ... Cómo eres tú ? 

"Será también el Señor, baluarte para el oprimido, baluarte en tiempos de angustia. En ti pondrán su confianza los que conocen tu nombre, porque tú, oh Señor, no abandonas a los que te buscan." Salmos 9:9-10

En una ocasión una hija se quejó a su padre sobre cuán difíciles eran las cosas para ella. "Tan pronto resuelvo un problema", dijo ella, "aparece otro. Estoy cansada de luchar con los problemas." Su papá, un cocinero, la llevó a la cocina donde puso tres cacerolas con agua a fuego alto. Pronto el agua comenzó a hervir. En una de ellas puso zanahorias, en la segunda puso huevos, y en la última puso granos de café. Él dejó que se asentaran e hirvieran sin decir una sola palabra.

La hija esperó impaciente,mientras se preguntaba qué estaría haciendo él. Después de un rato, él volvió y apagó cada una de las hornillas. Inmediatamente sacó las zanahorias de la primera cacerola y las puso en un envase. Luego sacó los huevos y los puso en otro envase. Por último, echó el café en otro envase. Volviéndose a su hija le pregunta,

- "¿Hija, qué tú ves?"

- "Zanahorias, huevos y café", le contestó ella.

Él le pidió que se acercara y tocara las zanahorias. Ella las tocó y sintió que estaban blandas. Luego le pidió que cogiera un huevo y lo rompiera. Después de quitarle el cascarón, pudo ver y sentir el huevo endurecido. Finalmente, le pidió que probara el café. Ella se sonrió, y gustó de su rico sabor.

Ella preguntó, "¿Qué significa esto, Papi?" Él le explicó que cada uno de ellos había enfrentado la misma adversidad —agua hirviente— sin embargo, cada uno reaccionó en forma diferente. "La zanahoria estaba fuerte y dura, pero después que se sometió al agua hirviente, se ablandó y se puso débil. El huevo era frágil. Su fino cascarón protegía el líquido interior, pero después de pasar por el agua hirviente su interior se endureció. Sin embargo, los granos de café fueron únicos.  Después de pasar por el agua hirviente transformaron el agua."

Entonces él le preguntó ,  "Hija, Cuando la adversidad toca a tu puerta, ¿cómo eres tú?" 1

 "Sólo Él es mi roca y mi salvación, mi baluarte, nunca seré sacudido." Salmos 62:2

Artículo de: Eric Reed, Managing Editor "Leadership Journal".


 

¿Cómo influye, en tu relación con Dios,
la relación que hayas tenido con tu padre terrenal?

Dependiendo de cuáles hayan sido tus experiencias con tu padre y el concepto que de él tengas, así podría ser la idea que te hayas formado con relación a Dios, el Padre Celestial. ¿Consideras a Dios distante, duro e injusto? ¿Le responsabilizas por tus desgracias dudando de su amor para contigo? O, ¿se te hace fácil acercarte a Él con confianza para recibir todo su amor? ¿Realmente crees en el Dios de amor en quien dices que confias?

He escuchado testimonios de personas que, habiendo aceptado a Jesús como su amante Salvador, se les ha hecho bien difícil establecer con Dios una relación paterno-filial; no pueden acercarse a Él y considerarle su Padre Celestial. ¿Por qué? No han sido liberados de los sentimientos negativos que han llevado en su corazón por causa de su padre terrenal, por lo que no pueden concebir a Dios como el Padre Celestial que está para amarles, protegerles, guiarles, defenderles, enseñarles, disciplinarles, atenderles, y ¡cuántas cosas más!

En mi caso personal, perdí a mi padre cuando solamente contaba con 6 años de edad. Su presencia en mi hogar no había sido permanente por causa de los constantes viajes, pues, pertenecía al ejército,  pero el tiempo que pasó junto a nosotros fue suficiente para hacer que yo creciera con un recuerdo hermoso con relación a mi progenitor. Sus atributos y virtudes, a pesar de mi corta edad, resaltaban ante mí, por lo que se hicieron determinantes en mi formación. Fueron para mí tan visibles, que me marcaron positivamente para siempre, siendo esto el estandarte que me sostuvo en las diferentes circunstancias, que a lo largo del camino, han sido parte de mi vida. 

Puede que esto me haya ayudado a siempre pensar en Dios como un Padre lleno de amor. Antes de conocerle,  ya lo consideraba mi Padre Celestial.  Él vino a ocupar el lugar que dejó en mi vida mi padre terrenal, aunque yo no lo entendía. "Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo el Señor te recogerá" (Salmo 27:10) Cuando le conocí a través de Jesucristo, se estableció entre Él y yo una relación hermosa y única y he podido disfrutar con confianza de todo el amor y bendiciones que de día en día de Él recibo. 

Nunca olvidaré una experiencia en que, sin conocerle, me libró de un accidente de tránsito estando yo embarazada de mi hija menor. Al entrar a una carretera principal, me topé de improviso con una congestión vehicular, razón por la cual los automóviles estaban detenidos. Al encontrarme con tal panorama sin esperarlo, mi auto iba a impactar al que estaba al frente, por lo que, sin poder hacer nada para evitarlo, clamé y dije: "Padre amado". Inmediatamente sentí cómo una fuerza tomó el volante y desvió el auto hacia el carril de la derecha, acomodándolo milagrosamente, como solo Él  podía hacerlo. Yo no hice absolutamente nada, solamente refugiarme en Él y, luego, agradecerle el haber librado nuestras vidas de algo horrible. Lo hizo nuestro Padre Celestial, quien cuida de nosotros siempre. Él siempre está presto para atenderme, asi como lo está para atenderte a ti, no importando cual sea la opinión que puedas tener de Él por causa de las marcas que haya dejado en ti tu padre.

La verdad es que nuestro Padre Celestial jamás se podrá comparar al mejor padre que haya pasado por esta tierra. Su amor y bondad sobrepasan demasiado lo que puedas haber recibido de tu padre terrenal. Y si, por el contrario, tu padre dista mucho de que puedas compararlo con otros, por el amargo sabor que haya podido dejar en tí, ésto no debe influenciar en nada el concepto que puedas tener de un Dios que te ama como nadie y que está para darte lo que tu padre te negó, o para mostrarte que todo lo que tu padre te dio es solo sombra de lo que El tiene para ofrecerte. 

La verdad es que no hay Dios como nuestro Dios y no hay padre como nuestro Padre Celestial. "Mas a todos los que recibieron a Jesús, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios" (Juan 1:12-13)

"Dame hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos" 
Proverbios 23:26

Artículo de la autoría y propiedad de Maran-ata.net
Zaida C. de Ramón

 

CARTA de AMOR de DIOS Para: TI


 

Según lo Establecido por Dios

La ciencia no se detiene... cada día serán más los logros alcanzados en las diferentes ramas. ¡Damos a Dios toda la gloria! ¿A quién se le iba a ocurrir, hace 20 años, que antes de nacer una criatura, los padres iban a saber el sexo? Con alegría y beneplácito es acogida esta noticia por muchos. Con anticipación se van preparando en todos los aspectos...

Pero... como la ciencia no es absoluta y los resultados tampoco, a veces fallan. Se han dado casos en que, creyendo en el pronóstico ofrecido conforme al famoso sonograma, se hacen preparativos ya sea en azul o rosa, y... en el momento de la verdad... hay un revés de colores y de emociones. No es el caso en la mayoría, pero en ocasiones, suele suceder.

Como algo fuera de lo común y lejos de lo que se acostumbra actualmente, hemos vivido la experiencia de ver a una pareja que determinó acogerse a lo que Dios había establecido… conocer si era varón o hembra en el momento mismo de su alumbramiento.

Me refiero a mi hija menor y a su esposo… Hablaron sobre su decisión con los médicos que la atendieron durante el embarazo y habían acordado con la doctora que la asistió en el parto, que en el momento de nacer la criatura, no se hablaría  del sexo hasta que el esposo mismo se lo mostrara a mi hija. ¿Cosa fuera de lo normal? NO… Eso es lo completamente normal. Según lo planificado, asimismo aconteció. En el momento de la sorpresa, se dio a conocer que un hermoso varoncito, había llegado al mundo.  ¡La noticia esperada por todos!

Después de agradecer a Dios el haber tomado dominio del momento y permitir que todo se diera conforme a Su voluntad, nos invadió la alegría de poder ir de compras a la segura, movilizándonos inmediatamente a obviar el amarillo y colores neutrales para escoger todo aquello que distinguiera con propiedad a un varoncito... con color y estilo definido.

¡Varios meses de tener a todos en incógnita y a la expectativa! Muchas, como solía suceder en los tiempos pasados… vaticinaban y daban sus premoniciones conforme al tamaño y forma que iba tomando el vientre  e inquirían cada semana sobre las manifestaciones y síntomas propias de cada etapa para tratar de hacer, conforme a su criterio, sus propias conclusiones... ¿Será nene, o... será nena? Algunos curiosos sobremanera, no podían concebir la decisión tomada sobre el particular. Fue de lo más emocionante, interesante y hasta jocoso en muchas ocasiones. Algunas atinaron, otras fallaron. Pero, lo más importante es que la alegría en el corazón de todos ha sido desbordante, pues fue lo que Dios quiso que fuera… para bendición de sus padres y todos sus familiares.

Damos gracias a Dios por el hermoso regalo, que, como cada una de Sus bendiciones enviadas a sus hijos, vino a enriquecer. ¡A Dios adoramos, bendecimos y damos gloria, honra y alabanza por Su gran amor! “La bendición del Señor es la que enriquece y no añade tristeza con ella”  Prov.10:22

Artículo de la autoría y propiedad de Maran-ata.net
Zaida C. de Ramón

 

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